La Santa Cruz

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La Santa Cruz
«Al día 2 de mayo, todos los danzantes desde las 4:00 de la mañana se van a la Santa Cruz, donde danzan todo el día, toda la noche y de nuevo todo el día, sin parar, hasta finalizar el día 3 a las 8:00 de la noche.»

El 3 de mayo se festeja y celebra a la Santa Cruz, en Tequila, Jalisco, es un día muy especial, por ser una tradición considerada patrimonio inmaterial de la humanidad.

Patrimonio heredado a varias generaciones en los diferentes barrios y colonias que integran contingentes devotos de la Santa Cruz, que fundaron sus danzas y organizaron los sones y coloquios para danzar a tan importante símbolo religioso.

Cuentan que al inicio de esta fiesta se danzaba acompañados por la chirimía —flauta carrizo y tamborcillo—, al inicio era una sola danza que bailaban por las calles pregonando los diálogos que dieron origen el Siglo VI, elaborado por los frailes para facilitar el proceso de catequización de los indígenas.

La escenificación es el combate de españoles contra indígenas en donde aparece Santiago Apóstol en su caballo con una cruz en la mano a pacificar, desde entonces para los danzantes agradecen a la Santa Cruz con sus ritos y rituales.

En las mesas de danza, se encuentra un general, capitanes, malinches, sargentos, alférez y tropas.

El 1ero de abril se reúnen las danzas para iniciar los ensayos para llegar en condición a la gran fiesta, se convocan en diferentes puntos del pueblo, ya iniciada la noche los tambores suenan, los danzantes bailan y los viejos de la danza gritan, representando el mal y los pecados de la humanidad.

El día 1ero de mayo se lleva a cabo el Ensayo Real, salen a las 5:00 de la tarde con sus mejores trajes y estandartes, donde viene el escudo de la danza a la que representan, y la imagen de la Virgen María, representando a los grandes guerreros y doncellas aztecas de la conquista, los que ahora veneran a la Virgen María, a la Santa Cruz y a Dios.

Los trajes que usan los danceros son confeccionados por ellos mismos, siendo costos muy elevados, pues son muy laboriosos, todos bordados a mano con lentejuela y canutillo, representado figuras de nuestro México Prehispánico.

Ese día, en sus puntos de reunión comienzan a danzar y después a peregrinar por las calles hasta llegar al atrio principal de la iglesia, donde se celebra una misa en su honor, después, se van danzando a diferentes domicilios donde recogen cruces y se las llevan al templo de la Santa Cruz, donde las colocan en el altar, ya sea en la Santa Cruz de los Espinos, ubicada al sureste de la ciudad por el camino real, o en la Santa Cruz del calvario que se encuentra en la loma al noreste.

Al día 2 de mayo, todos los danzantes desde las 4:00 de la mañana se van a la Santa Cruz, donde danzan todo el día, toda la noche y de nuevo todo el día, sin parar, hasta finalizar el día 3 a las 8:00 de la noche.

Después de la fiesta reciben la celebración de la eucaristía, en donde ofrecen su cansancio, devoción y fervor a la Santa Cruz; al terminar la celebración recogen sus cruces del altar y son llevadas de vuelta a las casas de sus dueños que siguen la tradición de ofrecer aguas frescas y alimentos para que su fuerza siga hasta la entrega de la última Cruz.

Los trajes que usan los danceros son confeccionados por ellos mismos, siendo costos muy elevados, pues son muy laboriosos, todos bordados a mano con lentejuela y canutillo, representado figuras de nuestro México Prehispánico. Los penachos representan el nivel jerárquico que se tiene dentro de la danza, desde los guerreros hasta las doncellas.

Los pasos que utilizan en las danzas vienen desde la adoración que tenían los aztecas al dios Ehécatl, dios del viento, tomando siempre en cuenta los cuatro elementos aire, fuego, viento, y agua.

Las mujeres se visten de huipil y portan la sonaja y en los tobillos cascabeles o hueseras que imitan el sonido de la serpiente. Los hombres visten el taparrabo, pectoral, rodillera, brazalete, tilma o capa, faja, escudo, sonaja y penacho que es el símbolo solar y la conexión en sus plumas del cielo y la tierra.

Es importante resaltar a los ejecutores del tambor y sus ayudantes que lo cargan, estos vinieron a remplazar al violín y la chirimía. De esta manera es como se revive la tradición año con año, una historia latente entre sonidos y colores que permite dar vida a la vida de Tequila con sus raíces.

Fundación Beckmann, realiza esta exposición fotográfica en homenaje a estos hombres y mujeres que mantienen viva una tradición, que nace para quedarse.