Cómo afrontar una crisis económica en familia

Cómo afrontar una crisis económica en familia

Toda crisis contiene una gran oportunidad de cambio, para hacer un balance y corregir errores, toda crisis trae consigo una solución, fecha de caducidad y una enseñanza para tu vida.

El manejo del dinero es considerado, hoy por hoy, como la tercera causa de separación de las parejas.Las crisis monetarias tienen un gran impacto sobre la familia, pues gracias al dinero se definen aspectos como el acceso al bienestar general, la salud, la educación y un estilo de vida determinado.

Pero, además, muchos de los problemas de la pareja, tales como la falta de comunicación, la agresividad, la desconsideración hacia el otro están relacionados con la falta de solvencia económica. La especialista Nelly Rojas de González, psicóloga clínica y autora de varios libros, entre ellos “Qué nos une, qué nos separa”, considera que ante una crisis económica la tendencia de la familia, y particularmente de la pareja, es a entrar en conflicto. Pero el manejo del dinero es sólo uno de los ejes sobre los que se mueven las relaciones. Los otros son el afecto, el sexo y la comunicación.

Todo tiene su lado positivo, el dinero es una especie de facilitador de la relación. Si la pareja funciona bien en sus mecanismos de comunicación, expresión del afecto y en el
sexo, el dinero ayuda mucho. Si esos otros aspectos están mal pero hay dinero, se pueden sobrellevar las cargas. Pero si nada funciona y además no hay dinero la pareja tiende a derrumbarse, indica Rojas.

No obstante, considera que detrás de los conflictos por dinero en la familia, generalmente hay problemas de tiempo atrás en las otras áreas.

El dinero no es causante de las dificultades de la pareja, pero sí un detonador de esos problemas. La falta de
dinero, como otras situaciones externas, amenaza la estabilidad familiar, física o emocional. Es una de las principales fuentes de estrés para todas las personas, especialmente para quienes tienen la responsabilidad de proveer todo lo que se necesita.

Ante una crisis económica es común que los miembros de una familia reaccionen de manera negativa. Empiezan a padecer angustias y preocupaciones, y a hacerse víctimas de los reclamos y reproches mutuos debido a las carencias.

Pero también hay reacciones positivas que radican en buscar soluciones concretas. Una forma es explotar nuevas posibilidades. Hay cosas pequeñas que bien utilizadas pueden conducir a grandes soluciones. ¿Cómo se afecta la familia el grado en que puede afectar la falta de dinero?.

 
 

Tanto la parte individual, como la estabilidad de la relación, depende de varios factores, estos son:

» El estado de la relación. Algunas parejas ya están en conflicto y por ende son más vulnerables a las amenazas externas. Siempre afecta no tener dinero, pero una relación con un buen grado de comunicación está más protegida.

» Que haya funciones definidas para que todos en la familia sean partícipes en las responsabilidades en la medida de sus posibilidades. Así no recae todo sobre una sola persona y todos suman en la solución de los problemas. Esto protege a la familia pues el estrés ante una crisis puede conducir hasta la ruptura de la relación y la disolución familiar.

» La actitud. La culpabilización o presión genera un grado mayor de tensión y probablemente un estado de depresión en la persona. Lo contrario es una actitud de solución de problemas para ver cómo se le puede ayudar. En ese momento, la crisis es fuente de unión y educación para los hijos.

» Muchas veces se protege excesivamente a los hijos. Lo indicado es enseñarles que en una situación difícil hay que ser solidarios con la familia y que pueden colaborar ya sea con ingresos, reducción de gastos, ahorro o colaborando en actividades domésticas que representan gastos. Así se disminuye el estrés y se contribuye al crecimiento y desarrollo familiar.

» No hay que olvidar que cuando una persona está muy ansiosa por una difícil situación económica y siente que no se le apoya, no puede pensar con claridad y tiende a dar vueltas sobre el mismo problema una y otra vez. Allí radica la importancia de la comunicación para tomar decisiones en familia. Quien o quienes actúen como proveedores deben estar rodeados de afecto, apoyo y de una actitud positiva, y no de recriminación y presión permanentes.

» Se deben reunir los miembros de la familia y empezar a tomar decisiones para suprimir gastos y dar un orden de importancia a los que tienen. Elaborar una lista de gastos y determinar qué se puede suprimir, como la suscripción por cable o las tarjetas de crédito. El problema más grande es pretender llevar el mismo nivel de vida con menos.

» Negar la situación y pretender vivir igual que siempre sólo contribuye a agravar la situación. Evalúe cuáles son sus recursos a corto, mediano y largo plazo.

» Ante una posibilidad de quedar desempleado o verse abocado a una crisis monetaria, es esencial no perder el control. Procese primero lo que piensa antes de comunicarlo a la familia.

» Busque la opinión de alguien en quien confíe plenamente y que le brinde una asesoría acertada. Si puede contar con su cónyuge, mejor. Antes de involucrar a sus hijos, asegúrese de que usted ya lo ha asimilado y concrete las posibles alternativas que tiene la familia.

» Si se tiene tendencia a beber o las adicciones, evítelas. Concientícese de que no son la salida y sí pueden empeorar el problema o causar trastornos de salud que generarán más gastos inoportunos.